¿Qué papel puede desempeñar el hidrógeno renovable en el futuro sistema energético de los Pirineos y del sur de Europa y cómo puede integrarse en territorios que ya están generando energía renovable? Estas son algunas de las preguntas a las que han tratado de responder durante tres años los proyectos europeos Interreg POCTEFA PHYRENE y SHAREDH2 Interreg SUDOE, que este martes han presentado en Pamplona sus principales resultados.

Ambos proyectos cobran especial relevancia en un contexto en el que la transición energética plantea retos económicos, territoriales y ambientales. El Observatorio Pirenaico del Cambio Climático ha avanzado que las temperaturas en los Pirineos podrían aumentar alrededor de 5 oC a finales de siglo, un escenario que refuerza la necesidad de avanzar en nuevas soluciones energéticas y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Los dos proyectos han abordado, desde escalas diferentes pero complementarias, las
posibilidades que ofrece el hidrógeno renovable hacia la neutralidad climática y la mejora de la competitividad en 2050. PHYRENE ha analizado el territorio transfronterizo de España, Francia y Andorra como un conjunto, conectando cuestiones como producción, demanda, infraestructuras, industria, movilidad y conocimiento. SHAREDH2, por su parte, ha trabajado a una escala más local para estudiar cómo integrar el hidrógeno como sistema de almacenamiento en comunidades energéticas, especialmente en entornos rurales de España, Francia y Portugal.

Los resultados se han dado a conocer durante la jornada ‘Innovación para la transición energética: hidrógeno y comunidades energéticas en los Pirineos y en el suroeste de Europa’, organizada por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP), que ha reunido en Pamplona a más de 60 representantes de instituciones, administraciones, agencias de energía, empresas, centros de investigación y agentes vinculados a la transición energética. La jornada ha tenido además un especial componente institucional al celebrarse en Navarra, territorio que ostenta
actualmente la presidencia de la CTP. El encuentro puede seguirse también en streaming, entre las 9:30 y las 18:00 horas, a través de este enlace https://eu01web.zoom.us/j/62554065790#success

Para Javier Olite, director de la CTP, los resultados permiten dar un paso más allá del análisis individual de cada territorio: “PHYRENE y SHAREDH2 nos han permitido pasar de capacidades dispersas a una visión compartida: saber qué tenemos, qué soluciones funcionan, qué barreras debemos superar y cómo podemos seguir trabajando juntos para que la transición energética sea también una oportunidad de desarrollo territorial y de construcción europea”.

 

Demanda, transporte y más de 800 agentes

PHYRENE ha estudiado cómo podría evolucionar el papel del hidrógeno renovable en el espacio transfronterizo entre España, Francia y Andorra hasta 2050, en sectores como la industria, el transporte, el ámbito residencial, la agricultura o la pesca. Para ello, ha analizado conjuntamente la posible evolución de la demanda y la capacidad de producción de dicho territorio con el objetivo de dimensionar oportunidades y facilitar la planificación a largo plazo.

Según el modelo desarrollado en la zona estudiada, el hidrógeno podría representar entre el 6,2% y el 9,8% del consumo final de energía en 2050, con una demanda anual de entre 660.000 y 976.000 toneladas. En el conjunto del periodo 2024-2050, la producción potencial acumulada se situaría entre 12 y 17 millones de toneladas de hidrógeno renovable.

PHYRENE se ha centrado además en uno de los grandes retos del territorio: la descarbonización del transporte pesado. Más de 10.000 camiones atraviesan diariamente los principales pasos fronterizos analizados entre España y Francia. El estudio plantea que una red de 27 estaciones de repostaje y 1.430 vehículos de hidrógeno permitiría reducir unas 23.600 toneladas de CO2 al año; en un escenario de mayor despliegue, con 70 estaciones y 5.210 vehículos, la reducción podría alcanzar las 86.400 toneladas anuales.

En este contexto, Mikel Irujo, consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra, ha destacado el valor estratégico de la cooperación transfronteriza: “El espacio POCTEFA permite sumar capacidades, compartir conocimiento y conectar producción y consumo, además de facilitar la integración de los proyectos regionales en los futuros corredores europeos del hidrógeno. Avanzar en este ámbito exige también afrontar retos como un marco regulatorio estable, el impulso de la demanda y el despliegue de infraestructuras competitivas”.

El proyecto ha permitido también conocer mejor el ecosistema del hidrógeno existente a ambos lados de los Pirineos. Su Geoportal del Hidrógeno, una herramienta interactiva, ha identificado más de 800 empresas y centros de investigación vinculados a alrededor de 280 proyectos en España, Francia y Andorra, lo que permite localizar capacidades, conocer quién está trabajando
en el sector e identificar posibles colaboraciones empresariales, científicas e institucionales.

“Tenemos capacidades, conocimiento y proyectos, pero el siguiente paso exige cooperación. La transición energética es más urgente que nunca, la colaboración transfronteriza nos hace más fuertes y las alianzas público-privadas son imprescindibles para convertir este potencial en oportunidades reales para el territorio”, ha señalado Idoia Arauzo, responsable de PHYRENE y portavoz de la CTP

 

De los excedentes renovables a aplicaciones reales

SHAREDH2-SUDOE ha trabajado a escala local para integrar el hidrógeno como sistema de almacenamiento en comunidades energéticas, sobre todo rurales, aprovechando los excedentes de energía renovable. Lo ha probado en tres experiencias piloto: en Bembibre (España), con excedentes solares de varios edificios municipales; en Francia, con una red energética asociada a edificios escolares y su aplicación a la movilidad; y en Portugal, con soluciones de transporte interurbano, una estación de repostaje para dos autobuses y un laboratorio demostrativo.

«Con SHAREDH2-SUDOE hemos podido probar en contextos reales cómo integrar el hidrógeno renovable en comunidades energéticas, aprovechar mejor los excedentes de energía y analizar sus distintos usos, desde el almacenamiento hasta la movilidad», explica César Merino, director de Transferencia y Programas de I+D de Instituto Tecnológico de Castilla y León (proyecto SHAREDH2-SUDOE).

Uno de los principales aprendizajes del proyecto es que la tecnología por sí sola no es
suficiente. Al intentar pasar de una experiencia demostrativa a una solución que pueda mantenerse y replicarse aparecen barreras que van más allá de lo técnico. Entre las principales dificultades identificadas se encuentran los procedimientos administrativos complejos, las diferencias normativas entre territorios, una financiación muy centrada en la inversión inicial, la necesidad de apoyar también los costes de operación, las dificultades para aprovechar y valorizar los excedentes renovables y la falta de conocimiento y aceptación social.

A partir de estos resultados, SHAREDH2-SUDOE ha elaborado una hoja de ruta dirigida a las agencias de energía de España, Francia, Portugal y Andorra. A corto plazo propone reforzar la formación, la divulgación y las guías prácticas; a medio plazo, simplificar trámites, crear ventanillas únicas y adaptar la financiación; y a largo plazo, consolidar marcos jurídicos estables.

 

Del conocimiento a la acción

Los dos proyectos dejan una conclusión común: avanzar en la transición energética exige conectar capacidades, compartir conocimiento y coordinar actuaciones entre territorios. “Ahora el reto es dar continuidad a todo el conocimiento generado, trasladarlo a las políticas públicas y convertirlo en nuevas oportunidades para los territorios. Los Pirineos ocupan una posición estratégica entre el Atlántico y el Mediterráneo y conectan la Península Ibérica con el resto de Europa. Esa posición también debe convertirse en una oportunidad energética”, concluye Javier Olite, director de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos.

PHYRENE y SHAREDH2-SUDOE han contado con financiación europea a través de los programas Interreg. PHYRENE dispone de un presupuesto de 1,2 millones de euros, cofinanciado en un 64% por la Unión Europea a través de Interreg POCTEFA, mientras que SHAREDH2-SUDOE cuenta con 1,6 millones de euros, cofinanciados al 75% por FEDER a través de Interreg SUDOE.