Ignacio Aizpún, director general de ATAM, defiende que el gran desafío del sistema sociosanitario pasa por situar a la persona en el centro, aprovechar el potencial del dato y combinar innovación, ciencia y humanismo para transformar el cuidado.

Con una amplia trayectoria impulsando la innovación social y la mejora de la atención a las personas con discapacidad y en situación de dependencia, Aizpún participará el próximo 21 de octubre en Burgos en el Foro Nacional Salud y bienestar: Datos y Tecnologías Digitales para innovar en el Sistema Sociosanitario, organizado por ITCL Centro Tecnológico y CARTIF. 

Una cita enmarcada dentro del programa Centr@Tec 4, impulsado por el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICECYL) que tras la edición de 2205, se consolida en su segunda edición en Burgos como un espacio de encuentro para favorecer el intercambio de conocimiento, impulsar la colaboración entre los distintos agentes del ecosistema sanitario y acelerar la llegada de soluciones innovadoras con impacto real en la sociedad.

La jornada reunirá en las instalaciones del campus de Ciencias de la Salud de la Universidad de Burgos a investigadores, empresas tecnológicas, profesionales sanitarios, universidades, administraciones públicas y centros de investigación con un objetivo común: compartir experiencias, generar nuevas oportunidades de colaboración y avanzar hacia un sistema de salud más eficiente, conectado, sostenible y centrado en las personas.

En esta entrevista, el experto y ponente del foro reflexiona sobre los desafíos que plantea el envejecimiento de la población, la necesidad de construir un nuevo modelo sociosanitario y el verdadero papel que deben desempeñar la ciencia y la tecnología para ofrecer una atención más humana, personalizada y sostenible.

Desde tu experiencia al frente de ATAM, ¿cuáles son hoy los principales desafíos para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad o en situación de dependencia?

Es difícil generalizar cuando hablamos de personas con discapacidad ya que las personas con discapacidad no son un grupo homogéneo. No hay dos personas iguales ni dos discapacidades iguales. Pero si tuviéramos que hacer una abstracción y encontrar algo en común para todas ellas, esto sería el fenómeno del envejecimiento. Una población envejecida comporta todo tipo de retos para la persona y para la sociedad, desde el punto de vista de la salud, pero también desde el punto de vista económico, asistencial y social. 

A lo largo de tu trayectoria has defendido una visión de la innovación centrada en las personas. ¿Cómo pueden las nuevas tecnologías contribuir a una atención más humana, personalizada e inclusiva sin perder el componente esencial del cuidado?

Hace cuarenta años ya hablábamos de orientación al cliente y de atención personalizada.  La atención centrada en la persona no es ninguna idea nueva. Al contrario, se ha convertido en un tópico, muchas veces vacío de contenido, algo así como un slogan vacío. La clave está en la calidad ética y en el compromiso de quienes forman parte de las organizaciones. Para ofrecer una atención más humana hace falta unos valores inspirados por un nuevo humanismo adaptado al estadio tecnológico actual. La tecnología produce un avance de la ciencia y la ciencia nos da una nueva visión de lo que significa el ser humano. Esto altera completamente nuestra visión de lo que representa la discapacidad o el envejecimiento. 

Tu pensamiento apuesta por transformar las organizaciones desde una perspectiva innovadora y disruptiva. ¿Qué cambios consideras imprescindibles para construir un sistema sociosanitario preparado para los retos del futuro?

En mi opinión, no podremos construir el espacio sociosanitario agregando o mezclando lo que ya hacen el sistema sanitario y el sistema social. 

Un oso y una hormiga no producen un oso hormiguero. Necesitamos crear una nueva realidad que no esté centrada en la enfermedad sino en la salud.

Para eso necesitamos comprender qué es la salud, cómo medirla y como abordarla. Hará falta un nuevo paradigma de ciencias de la salud, nuevos modelos logísticos de provisión de servicios, nuevas metodologías y procesos de intervención y un uso intensivo de tecnologías del dato. Nada de esto será eficaz mientras los individuos no tengan la libertad de elegir cómo quieren ser atendidos y por quién. 

La inteligencia artificial, la conectividad y las tecnologías digitales están cambiando la forma de cuidar. ¿Qué oportunidades ofrecen estas herramientas para fomentar la autonomía personal y mejorar la atención a las personas más vulnerables?

Honestamente, yo no creo que la tecnología esté cambiando la forma de cuidar. Más bien creo que seguimos haciendo lo mismo con herramientas nuevas. No hemos explotado todavía el enorme potencial que nos ofrece el mundo conectado por la tecnología digital para producir un conocimiento que, no solamente es mayor, sino que es distinto. Con la tecnología del dato podremos obtener el patrón prototípico de todas las variables fisiológicas y vitales de la persona, algo así como el estado general de salud de la persona, altamente personalizado, de manera pasiva (no intrusiva) continua y evolutiva.

El Foro Nacional reunirá a profesionales de la ciencia, la tecnología, la sanidad y la empresa. ¿Por qué consideras importante impulsar espacios de encuentro como este y qué esperas que se lleven los asistentes tras compartir experiencias y conocimiento?

Cada vez que asisto a un encuentro de este tipo tengo la ocasión de oír a unos profesionales impresionantes de los que aprendo muchísimo. Cada uno es muy bueno en su materia, pero el reto que tenemos es muy complejo y contamos con estructuras anquilosadas. Este tipo de encuentros podrían servirnos para construir entre todos una visión global del cambio que necesitamos, con un enfoque sistémico e interdisciplinar. Para lograrlo, este tipo de encuentros son esenciales.