25 de septiembre de 2026. La transformación digital de la sanidad española avanza hacia un escenario en el que la IA, el análisis masivo de datos, los dispositivos conectados y la atención remota tendrán cada vez más protagonismo en complejos asistenciales y centros de salud del país. Sin embargo, detrás de todas estas tecnologías existe una infraestructura menos visible e imprescindible: la red que permite conectar sistemas, transportar datos y garantizar que la información esté disponible cuando y donde se necesita.

Sobre este papel estratégico de la conectividad hablará Carlos de la Horra, especialista de Huawei España, durante el Foro Salud y Bienestar organizado por ITCL Centro Tecnológico y Cartif, que se celebrará el próximo 21 de octubre en Burgos en el Hospital del Rey. Su ponencia, prevista a las 10:30 horas, llevará por título ‘La infraestructura que conecta la salud: el papel de la fibra óptica en la transformación sanitaria’.

Con más de dos décadas de experiencia en proyectos de comunicaciones ópticas avanzadas en entornos empresariales y operadores de telecomunicaciones, De la Horra analizará cómo las redes de ultra-alta velocidad, la baja latencia, la resiliencia y la disponibilidad ya resultan “claves” para afrontar la evolución tecnológica del sector sanitario.

La revolución sanitaria que demanda comunicaciones exigentes

El experto abordará en su tiempo de intervención cómo la incorporación de nuevas herramientas digitales ya está transformando el trabajo en el ámbito sanitario. Sin embargo, para que tecnologías como la IA, la telemedicina o el análisis avanzado de datos puedan desplegar “todo su potencial”, necesitan apoyarse en una infraestructura capaz de gestionar comunicaciones cada vez más exigentes.

En este sentido, De la Horra entiende que uno de los principales retos que afrontan los hospitales es la coexistencia de múltiples sistemas, aplicaciones y equipos que no siempre utilizan los mismos estándares ni están preparados para comunicarse entre sí.

“Los hospitales trabajan con múltiples sistemas, aplicaciones y equipos, que no siempre utilizan los mismos estándares ni se comunican entre sí fácilmente. Esto dificulta compartir la información y obliga, en ocasiones, a mantener procesos manuales”, explica Carlos de la Horra. 

Y es precisamente esa fragmentación tecnológica, un elemento a tener en cuenta en un entorno, “en el que cada vez se generan mayores volúmenes de información clínica y donde la rapidez en el acceso a los datos puede resultar determinante para el funcionamiento de los servicios sanitarios”.  Es por ello que los expertos coinciden en que cualquier nueva solución tecnológica debe incorporarse sin interferir en la actividad asistencial.

“Cualquier nueva solución debe integrarse sin interrumpir la actividad asistencial y cumplir requisitos muy exigentes de seguridad, privacidad, disponibilidad y trazabilidad”, señala el responsable de Huawei.

Con todo, el experto ve más que necesario “contar con una infraestructura de red y datos preparada para conectar los distintos sistemas, simplificar la gestión y facilitar el trabajo de los profesionales”.

Una red preparada para la inteligencia artificial y la atención remota

La evolución hacia una sanidad más digital llevará pareja un crecimiento de las necesidades de conectividad. Imágenes médicas de alta resolución, dispositivos conectados, sistemas de monitorización, plataformas de análisis, inteligencia artificial o servicios de atención remota requieren redes capaces de garantizar velocidad, capacidad y disponibilidad.

En este escenario, la fibra óptica adquiere un papel fundamental como soporte para unas comunicaciones de mayor capacidad y estabilidad.

Desde Huawei, el objetivo, explica el experto, “pasa por proporcionar una base tecnológica que permita conectar los diferentes elementos que forman parte del ecosistema sanitario”. 

“En Huawei trabajamos para proporcionar una base tecnológica segura y escalable que facilite la conexión entre hospitales, centros de salud, dispositivos y aplicaciones”, afirma De la Horra.

Esta infraestructura debe permitir además integrar soluciones procedentes de diferentes fabricantes y proveedores, evitando que la evolución tecnológica genere nuevos compartimentos estancos.

“La prioridad es reforzar la infraestructura de comunicaciones, el almacenamiento y la gestión de datos, siempre apoyándonos en estándares y arquitecturas que permitan la integración con diferentes proveedores”.

La interoperabilidad se convierte así en uno de los grandes retos de la sanidad digital, según el experto, “sin olvidar parámetros de sostenibilidad y eficiencia energética, conjuntamente a la resiliencia de la red frente a incidencias”, apunta De la Horra.

El desafío, por tanto, no consiste únicamente en conectar más dispositivos o transportar más datos, sino en construir una infraestructura capaz de sostener de forma segura y eficiente el crecimiento tecnológico de los próximos años.

 

El reto de que la información acompañe al paciente

Uno de los escenarios que plantea el avance de la interoperabilidad es la posibilidad de compartir información entre diferentes centros y ámbitos asistenciales, incluidos los sistemas públicos y privados. En este punto, De la Horra entiende que se trata “de una posibilidad real desde el punto de vista tecnológico”, aunque “requiere avanzar de manera progresiva y bajo criterios estrictos de seguridad y control”.

“Es una posibilidad real aunque será necesario hacerlo de forma progresiva y controlada”. Así, atisba un escenario en el que la tecnología permita conectar sistemas y facilitar el intercambio de información prácticamente en tiempo real, aunque cree que aún “es necesario avanzar en aspectos como los estándares comunes, el gobierno del dato, la identificación segura y el cumplimiento normativo”.