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Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Castilla y León ha diseñado un dispositivo que se coloca en la muñeca y a través de un pequeño sensor mide pulso, oxígeno y el movimiento de la persona que lo lleva

Fuente:  Diario de Burgos

El grupo de Inteligencia Artificial y Electrónica Aplicada del Instituto Tecnológico de Castilla y León, cuyo investigador principal es Javier Sedano, ha desarrollado una pulsera ‘inteligente’ que permite a la persona epiléptica y a alguien de su entorno estar pendiente y adelantarse en varios minutos a una crisis.

Sedano muestra la tecnología que se aplica a las pulseras para medir las aceleraciones del movimiento

Sedano muestra la tecnología que se aplica a las pulseras para medir las aceleraciones del movimiento

Para ello, los investigadores han incorporado al dispositivo un sensor que, al estar en contacto con la muñeca, mide el pulso, el oxígeno y el movimiento de quien lo lleva. Este proyecto de biomedicina, cuyo desarrollo financia en parte la Consejería de Sanidad, se está realizando en colaboración con el Hospital de Oviedo, en el que ya hay una veintena de pacientes candidatos para evaluar el funcionamiento y su eficacia en el día a día.
La Gerencia Regional de Salud financia con 45.000 euros la creación de este dispositivo y otro con aplicaciones para la rehabilitación de personas que tienen problemas de movilidad en la mano tras un ictus, pero el grupo está tratando de conseguir 150.000 euros a través de una convocatoria de Investigación de Universidades para ampliar a 50 personas la muestra que evaluará la pulsera.
El investigador principal, Javier Sedano, explica que «la comunidad científica ha avalado lo que hemos desarrollado, por lo que pensamos que hay muchísimas posibilidades de comercializar esta pulsera».

Bluetooth

Esto se debe, en gran medida, a que no solo avanzado al incorporar el pulsómetro en el reverso del dispositivo, sino que «hemos dado un paso adelante interpretándolo desde el punto de vista del Internet de las cosas». Y explica que han hecho posible que la pulsera se conecte mediante la red de transmisión inalámbrica Bluetooth a un teléfono móvil, que hace las veces de servidor. «Recoge todos los datos y etiqueta, tiene todos los patrones», afirma Sedano, añadiendo que la gran utilidad de esta conexión es que «cualquier persona puede estar monitorizando en un ambiente cercano, a unos 50 o 60 metros, a equis personas con epilepsia que lleven la pulsera».
Es decir, que tanto el paciente como otra persona podrían adelantarse a un episodio gracias a este aparato, «muy fácil de llevar», al que también se incorporan luces para facilitar la transmisión de información al usuario.
Por otra parte, el responsable del proyecto y del grupo explica que los usos no solo están limitados al ámbito de la medicina y la salud, sino que pueden tener otras aplicaciones para deportistas en gimnasios o en otros casos en los que haya interés en evaluar patrones del movimiento.