El éxito de la economía del hidrógeno necesita mayor disrupción además de inversión.
Problemas de hidrógeno verde: costes eléctricos, permisos, regulación e infraestructuras siguen siendo los factores clave que frenan su despliegue y escalado.
Como decíamos en el blog en el que introducíamos el hidrógeno como arma arcana para la transición energética, con la constante implementación de las energías renovables, la producción de hidrógeno verde también debería volverse significativamente más atractiva de forma progresiva.
Sin embargo, a pesar de la gran expectativa generada sobre el hidrógeno de origen renovable en los últimos años, se está experimentando una sensación de frustración sobre sus posibilidades como combustible y vector energético capaz de transformar la sociedad. Desafortunadamente, esto era completamente previsible y evidencia la necesidad de abordar en su totalidad el enorme reto de incorporar el uso del hidrógeno en procesos industriales, transporte e incluso uso doméstico, siendo conscientes de las barreras y dificultades a superar, tecnológicas, normativas, políticas, sociales, además de las de escalado de la producción, infraestructuras para su transporte y distribución, y de necesidades de inversión muy elevadas

